El retiro de las leyendas suele dejar secuelas profundas y años de sequía. Mantener el éxito colectivo sin el ídolo es el gran desafío.
¿Qué vendrá ahora? ¿Se escribirá alguna página más de gloria o el jugador que maravilló al mundo con su talento durante dos décadas decidirá colgar los botines? La Selección Argentina le debe una eternidad a Lionel Messi y, cuando decida retirarse, el vacío que dejará será enorme.
Aunque se evite enfrentar la realidad, todos sabemos que se avecina una etapa difícil.
La historia advierte cómo funciona este proceso. Cuando Diego Armando Maradona se apagó en el fútbol, Argentina sufrió un golpe que le demandó años para volver a estar entre los mejores. A Brasil le pasó lo mismo: luego del retiro de Pelé, tuvo una sequía de 24 años sin ganar la Copa del Mundo.
¿Cómo será entonces la etapa post Messi? El desafío es gigantesco: habrá que rearmar el equipo nacional sin el magnetismo de su talento, sin la jerarquía de su figura y sin la garantía de sus goles.
Con 39 años, la lógica indica que esta fue su última Copa del Mundo. Anotó en los primeros cinco partidos, se transformó en el futbolista más veterano en disputar una final mundialista y desterró la idea errónea de que solo aportaba minutos desde el banco. Aunque no tuvo una buena final, su rendimiento superó cualquier expectativa.
Ahora, el mundo aguarda en silencio su decisión final. Sea que continúe Lionel Scaloni o asuma un sucesor, la consigna será fortalecer al máximo el grupo para intentar compensar la pérdida insustituible de Messi. Conseguirlo a tiempo será la única manera de evitar una caída y mantener a Argentina en el lugar que su máximo capitán logró.

